La cifra de víctimas por la devastadora riada que golpeó Nepal aumentó a 1.259 fallecidos y 5.083 desaparecidos, mientras los equipos de emergencia mantienen las operaciones de búsqueda por noveno día consecutivo.
La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal informó que el balance aumentó durante las últimas horas después de que los rescatistas consiguieran ingresar a comunidades remotas del centro y norte del país que permanecían con dificultades de acceso.
Una de las zonas más afectadas se encuentra cerca de la frontera entre Nepal y China, donde las autoridades han logrado restablecer más del 90 % de las telecomunicaciones, facilitando la coordinación de los equipos desplegados sobre el terreno.
El desastre comenzó el pasado 26 de agosto, cuando las intensas precipitaciones provocaron el desbordamiento y la crecida de varios ríos. La fuerza de las aguas generó una corriente destructiva que el Gobierno nepalí calificó como un «tsunami himalayo».
Las inundaciones ocasionaron graves daños en centrales hidroeléctricas, viviendas, carreteras y puentes, complicando el acceso terrestre a numerosas comunidades afectadas.
Paralelamente, las autoridades continúan con las labores de identificación de las víctimas. Hasta el último informe oficial, únicamente 95 cuerpos habían sido entregados a sus familiares, mientras los equipos de emergencia mantienen la búsqueda de miles de personas que continúan desaparecidas.

